¿Por qué me siento tan cansadx últimamente?

¿Por qué me siento tan cansadx últimamente?

¿Te has notado muy cansadx últimamente y no sabes identificar el por qué? En muchas ocasiones hacemos todas las cosas bien (entrenamos bien, tenemos buen descanso, no comemos mal…), pero seguimos sintiendo cansancio.

Déjame decirte que comer saludable y comer de forma correcta no es lo mismo. Muchas veces el cansancio viene provocado por cómo ejecutamos nuestra alimentación. Si no aportamos al cuerpo los nutrientes necesarios, no tendremos energía y no podremos rendir conrrectamente. El cuerpo cuando le falta energía da señales como por ejemplo falta de concentración, somnolencia constante o bajo estado de ánimo.

Esa falta de energía, y por tanto, esas señales, vienen provocadas principalmente por:

1. DEFICIENCIA DE MICRONUTRIENTES:

Minerales como el hierro o el magnesio, y vitaminas como la B12 o la D son muy importantes ya que cuando hay déficit de algunos micronutrientes el cuerpo no genera suficiente energía y la poca energía que genera no se usa de forma eficiente.

2. EXCESO DE AZÚCAR Y PROCESADOS:

Es cierto que el azúcar te da energía de forma rápida, pero luego te la quita igual de rápido. Los picos de glucosa provocan fatiga y bajones de ánimo.

3. ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS:

Estos alimentos dan un impulso de energía momentáneo, pero son pobres nutricionalmente. Además, dejan fatiga acumulada a largo plazo (crónica).

4. COMER DEMASIADO POCO:

Comer menos significa tener menos energía. Tu cuerpo usa reservas de grasa y músculo. Esto provoca que pierdas masa muscular y generes fatiga crónica.

5. FALTA DE AGUA:

Muchas veces, el cansancio es simplemente deshidratación. Las células necesitan agua para producir energía.

6. INFLAMACIÓN:

El exceso de azúcares, alimentos ultraprocesados y grasas trans provocan inflamación crónica. Tu cuerpo gasta energía en defenderse y te deja sin energía para otras funciones.

Teniendo todo esto en cuenta, vigila tu alimentación e hidratate de forma correcta para evitar que tu cuerpo se sienta cansado y no te permita rendir bien en tu día a día. Además, alimentarte bien no es sólo cuidar tu cuerpo, también es cuidar tu bienestar físico, emocional y mental. La energía que tienes es el reflejo de lo que comes.

3 Suplementos imprescindibles en una lesión (respaldados por evidencia científica)

3 Suplementos imprescindibles en una lesión (respaldados por evidencia científica)

Siempre y cuando tengamos una buena rutina de ejercicio y de alimentación, los suplementos son un buen apoyo, y más si estamos en fase de recuperación de una lesión ya que pueden acelerar la reparación de los tejidos dañados, reducir la inflamación y mejorar la regeneración muscular y articular.

Aquí te dejo 3 suplementos (respaldados por evidencia científica) que pueden ayudarte en la recuperación (la dosis debe ajustarse a cada situación y persona).

1. COLÁGENO HIDROLIZADO + VITAMINA C

El colágeno es la principal proteína estructural del cuerpo humano y esta presente en tendones, ligamentos, cartílagos y piel.

La forma hidrolizada se absorbe y se digiere mejor y su biodisponibilidad es mayor. Aporta aminoácidos esenciales (como glicina y prolina) necesarios para reconstruir el tejido conectivo y favorecer la cicatrización.

La vitamina C es indispensable para activar este proceso y estimular las células para sintetizar nuevo colágeno.

Sus beneficios son:

– Favorecer la reconstrucción del tejido conectivo y acelerar la regeneración de tendones y ligamentos.

– Puede reducir el dolor articular y el tiempo de recuperación.

– Mejora la elasticidad y resistencia del tejido nuevo.

– Reduce el riesgo de lesiones/recaídas.

2. MAGNESIO

El magnesio es un mineral esencial que participa en más de 300 reacciones, pero es clave en la función muscular, salud ósea, síntesis proteica y reparación celular.

Sus beneficios son (dependiendo del tipo):

– Reducir molestias musculares disminuyendo calambres, contracturas y rigidez muscular.

– Favorecer la relajación y regeneración del músculo lesionado disminuyendo la inflamación.

– Participar en la producción de energía (ATP) y síntesis proteica favoreciendo la producción de colágeno.

– Contribuir al control del estrés.

– Mejorar la calidad del sueño y del descanso.

3. OMEGA-3 (EPA + DHA)

Los ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) son grasas poliinsaturadas que tienen un potente efecto antiinflamatorio natural y favorecen la reparación celular y el metabolismo energético.

Son muy útiles cuando hay inflamación ya que la reducen sin bloquear la reparación, o cuando hay dolor postlesión.

Sus beneficios son:

– Reducir la inflamación excesiva y el dolor articular y muscular.

– Favorecer la regeneración muscular y la recuperación de tejidos lesionados.

– Apoyar la salud cardiovascular y cerebral durante la recuperación.

– Mejorar la fluidez de membranas celulares, facilitando el transporte de nutrientes y la comunicación entre células reparadoras para una buena recuperación.

Recuerda que sin una buena base de ejercicio y alimentación, el efecto de estos suplementos no tienen mucho sentido.

Caso práctico. Lesión en fase 1 (aguda inflamatoria). Cómo calcular el gasto energético total y los macronutrientes

Caso práctico. Lesión en fase 1 (aguda inflamatoria). Cómo calcular el gasto energético total y los macronutrientes

¿Sabes que la nutrición, junto a la fisioterapia y la rehabilitación/ejercicio, puede influir en el tiempo que tardas en volver al campo y la forma en la que vuelves?

CASO PRÁCTICO. Lesión en fase 1 (aguda inflamatoria). Cómo calcular el gasto energético total (GET) y los macronutrientes.

Os presento el caso: Carlos es un futbolista semiprofesional de 25 años que mide 180cm y pesa 77kg (con un % graso de 9). Se ha roto recientemente en ligamentro cruzado anterior LCA) y ahora esta en su etapa de recuperación de 9-12 meses (en la fase 1: aguda inflamatoria que son los primeros 5 días post operación).

Si en esta fase Carlos no cuida su alimentación «como cuando no estaba lesionado y jugaba», lo más normal es que:

Gane grasa porque tiene menos actividad física y, por lo tanto, tiene menos gasto energético.

Pierda músculo porque baja la ingesta de proteínas porque no entrena como antes.

Retrase la cicatrización del ligamento por esa disminución de la ingesta proteica.

De esta forma, el resultado va a ser que vuelva más tarde y, además, el riesgo de recaída sea mayor.

En esta fase, y en todas las fases de la recuperación, el papel del nutricionista es muy importante porque:

Encuentra un equilibrio entre mantener la masa muscular y evitar ganar grasas a través de la alimentación ajustado las calorías y los macronutrientes.

Controla la inflamación sin bloquearla (de forma natural).

Aporta micronutrientes a través de los alimentos y los suplementos (si fuesen necesarios) que ayuden en la cicatrización y recuperación.

Prepara al paciente para volver más fuerte al campo.

1. Cómo calcular las calorías totales (GET)

Utiliza la fórmula de Mifflin-St. Jeor para calcular el metabolismo basal (la energía que gasto el cuerpo para sus funciones vitales). Al aplicarla, el metabolismo basal (MB) de Carlos es de 1775 kcal.

Para calcular el gasto energético total (GET), hay que multiplicar el MB por el factor de actividad (1,25 porque apenas entrena) y por el factor de inflamación (1,2). El resultado final GET de Carlos es de 2662 kcal diarias.

2. Cómo ajustar los macronutrientes

Proteínas: clave para no perder masa muscular, reparar el tejido dañado y una correcta cicatrización. En este caso, la ingesta de Carlos cuando no estaba lesionado era de 1,6-2,2g/kg/día, pero al estar lesionado, es ideal aumentar un poco más la ingesta. Por lo tanto, multiplicando la ingesta de proteínas (2,35g/kg/día) por el peso (77kg), nos da un resultado de 181g de proteínas al día.

Grasas: clave para crear hormonas y controlar la inflamación. La ingesta normal de Carlos cuando no estaba lesionado era de 1g/kg/día, pero al estar lesionado, es ideal aumentar un poco la ingesta de grasas y crear más hormonas que ayuden en la recuperación. Por lo tanto, multiplicando la ingesta de grasas (1,1g/kg/día) por el peso (77kg), nos da un resultado de 85g de grasas al día.

Carbohidratos: fuente de energía principal para evitar la pérdida de masa muscular y soporte en el sistema inmune. Normalmente los carbohidratos se calculan restando las calorías totales (2662 kcal) menos las calorías de las proteínas (185g x 4kcal/g = 740 kcal) y menos los calorías de las grasas (85g x 9kcal/g = 765 kcal). El resultado es de 1157 kcal de carbohidratos. Para saber cuántos gramos de carbohidratos se necesitan, hay que dividir 1157 kcal entre 4 kcal y nos da 289g de carbohidratos.

El resultado de ajustar las calorías y los macronutrientes es generar un plan nutricional equilibrado y en el que el balance energético sea 0. De esta forma, Carlos mantiene su composición corporal, reduce la inflamación sin interferir en ella, favorece una correcta cicatrización del ligamento y vuelve antes al campo, con más confianza y menos riesgo de recaídas.

 

 

El papel del nutricionista deportivo en las lesiones

El papel del nutricionista deportivo en las lesiones

«Si no entreno, no necesito cuidarme». Seguro que has oído o has dicho esto muchas veces, pero siento decirte que esta afirmación es errónea. Los inicios de temporada, dependen mucho de lo que hayas hecho en el periodo de reposo previo. Si en esta fase no has controlado la alimentación, no has hecho ejercicio y no te has cuidado, tienes muchas posibilidades de haber cogido algo de grasa, haber perdido masa muscular y sobre todo, más riesgo de lesionarte al inicio de temporada. Para ello, el papel del nutricionista deportivo es clave.

Si esto ya ha ocurrido, es decir, si ya te has lesionado, la nutrición es primordial para acelerar tu recuperación y volver más fuerte. El nutricionista deportivo te ayuda en el proceso de curación, en conjunto con la fisioterapia, el ejercicio controlado y el reposo/descanso.

Entre las funciones del nutricionista deportivo destacan:

Ajustar la energía a la nueva situación: ajusta tu plan nutricional a tus requerimientos energéticos para así evitar aumentar el porcentaje graso.

Favorecer la reparación de tejidos lesionados: aumenta la ingesta de proteínas para mantener/no perder masa muscular y así poder reparar el tejido dañado. Para ello, es importante seleccionar alimentos ricos en proteínas de alta calidad y en micronutrientes como las vitaminas C y D y los minerales como el calcio (Ca), el zinc (Zn) y el magnesio (Mg).

Controlar la inflamación y el dolor sin alterarlo: optar por alimentos con propiedades antiinflamatorias que ayuden en la recuperación es lo mejor. Entre ellos destacan los pescados azules (por el omega-3; EPA y DHA), frutas y verduras.

También es importante evitar frituras, ultraprocesados, azúcares refinados, grasas trans o medicamentos como los AINEs.

Dar soporte junto a la fisioterapia y la rehabilitación: el nutricionista deportivo coordina el plan nutricional con el fisioterapeuta, los médicos y el entrenador/rehabilitador en cada fase de la recuperación. Además, ajusta la suplementación si fuera necesaria.

Ayudar en la salud emocional y prevención de recaídas: con una dieta correcta, sin restricciones excesivas, educas al deportista con hábitos saludables que favorezcan su vuelta lo antes posible y, además, lo mantienes motivado a lo largo de todo el proceso.

 

La guía de las vitaminas que necesitas

La guía de las vitaminas que necesitas

¿Sabes lo que son las vitaminas y por que son esenciales?, ¿Sabes para que sirven?, ¿Sabes que no todas se comportan igual en tu cuerpo? Las vitaminas son pequeñas dosis de salud que tu cuerpo necesita cada día para llevar a cabo sus funciones.

Las vitaminas son un nutriente esencial para el organismo ya que se encargan de regular los procesos vitales. Se considera un micronutriente porque el cuerpo las necesita en dosis muy pequeñas. Aun así, son fundamentales para evitar problemas de salud generados por un déficit de alguna vitamina.

Se dividen en 2 grupos:

Vitaminas liposolubles (A,D,E,K): estas vitaminas se disuelven en las grasas y se almacenan principalmente en el hígado y tejido graso.

No se eliminan fácilmente por la orina por lo que su exceso puede provocar toxicidad.

Se encuentran en alimentos grasos de origen animal, frutos secos y aceitunas entre otros.

Vitamina A: sólo presente en alimentos se origen animal (aunque tiene precursores en alimentos se origen vegetal: beta-carotenoide). Tiene poder antioxidante y funciones en el crecimiento, en la función inmunológica y en la visión (sobre todo nocturna).

Vitamina D: es esencial para el desarrollo/mantenimiento óseo.

Vitamina K: tiene un papel importante en la coagulación sanguínea y ayuda en la cicatrización de las heridas.

Vitamina E: es un potente antioxidante y desempeña funciones en el sistema inmune, en la visión y en la fertilidad.

Vitaminas hidrosolubles (complejo B y C): estas vitaminas se disuelven en el agua y no se almacenan en grandes cantidades en el cuerpo. Por ello, son menos tóxicas que las liposolubles y son sensibles al calor y a la luz.

Se eliminan fácilmente por la orina y es importante consumirlas de forma regular a través de los alimentos.

Se encuentran en frutas cítricas, cereales integrales, legumbres y alimentos de origen animal entre otros.

Vitamina C: es un antioxidante, pero no puede producirse por sí sola y, por ello, hay que obtenerla a través de los alimentos o suplementos. Se encarga de fortalecer el sistema inmune, participa en la formación de colágeno y facilita la absorción de hierro.

Vitaminas COMPLEJO B: desempeña funciones importantes en el metabolismo celular, ayuda a la producción de energía y complementa el buen funcionamiento del sistema nervioso.

En la nutrición no sólo sirve contar calorías. Es importante aprender a nutrirse y a dar importancia a las pequeñas cosas.